No esperen a sentirse perfectos. Yo tampoco lo era cuando Cristo me miró.
Vengan tal como están: con dudas, con cansancio, con heridas… porque la fe no se hereda, se vive y el Evangelio no se guarda, se anuncia.
Hoy los llamo, no uno por uno, sino como familia, para recordar que no caminamos solos y que Cristo cuenta contigo.
No se queden en casa. No apaguen la espada de la Palabra. Vengan y caminemos juntos, porque la Iglesia se construye con presencia, y la fe crece cuando se comparte.
Con prisa en el corazón y fuego en el alma,
San Pablo (siervo de Cristo y hermano en el camino)
ACTIVIDADES CURSILLISTAS
Talleres con el Padre Marco Matamoros ¡Súmate al 4º Día en Misión San Pablo!